miércoles, 1 de abril de 2009

Subida a Quéntar con Enrique Reyes

Hace unos meses que mis salidas, cada vez más frecuentes, las hago con Enrique Reyes. Uno gran amigo durante buena parte de mi vida y que ahora vuelve a serlo con más fuerza que nunca. El caso es que Enrique, con su típico carácter paternalista y su humor inacabable, tiene la santa paciencia de llevarme por sitios antes desconocidos para mí. Es, podríamos decir, un gran entrenador. Ciclista de toda la vida tiene fuerza para dar y regalar. Ahora, circunstancialmente, no fuerza demasiado pero cuando esté convencido de sus posibilidades me dará unos palizones tremendos, jajaja, como el que me dio hace poco subiendo a Colomera que por poco si tiene que bajar a recogerme. El caso es que hoy me ha subido a la Presa de Quéntar, a 25 kms de Maracena, más o menos. Al final de la etapa el marcador señalaba 51'6 kms (ida y vuelta), velocidad media de 23 por hora y dos horas y cuarto de trayecto, mucho pensando que hay que atravesar Granada. Hemos quemado 1162 calorías y hemos perdido 132 gramos de grasa y unos 300 de líquidos, aún reponiendo por el camino. Es decir, hemos adelagazado casi medio kilo en un ratito, a este ritmo nos ponemos como el tío del anuncio de D&G que tanto gusta a las zagalas, ja ja.
Atravesar Granada es una odisea pero es un espectáculo. No acabo de acostumbrarme a vivir en Granada, tantos años fuera. Me vine con casi 20 años y ya tento 38 (a punto de los 39). Constitución, Gran Vía, Plaza Isabel la Católica, Reyes Católicos, Puerta Real, Acera del Genil o de la Virgen, Paseo de la Bomba y Carretera de la Sierra. La Historia nos contemplaba a nuestro paso, mientras, yo mirándolo todo, como un turista, enchido de orgullo por disfrutar de Granada al aire libre, sin los cristales del coche o la visera de un casco, ligero y al paso que mis piernas quieren. Un lujo.


Salir de Granada hacia Cenes es un trayecto pestoso, sí porque no es empinado pero se hace mal, tiene un desnivel desigual y es el comienzo de la ruta por lo que fatiga en exceso la spiernas si no eliges bien el desarrollo. Hoy no nos ha pasado nadie pero el sábado subí a Guéjar Sierra y me pasó un compañero con el plato grande puesto, a la salida de Pinos Genil le di una pasada importante, se le habían cargado las piernas en exceso. Es importante subir blandito por aquí.

Salidos de Cenes de la Vega enfilamos por el Genil en dirección Pinos y poco antes está el cruce a Dúdar y Quéntar, hasta Dúdar la subida es suave, constante y no muy exigente. Se puede subir con piñones pequeños, con el plato chico, por supuesto, esto es cicloturismo, no es competición. Pero al salir de Dúdar la cosa se pone más exigente y en el cruce de Quéntar agarramos camino del pantano, a mano izquierda, y ahí nos topamos con dos kilómetros duros. Yo lo he hecho con un 40-18 en la mayoría de tramos y en algunos he puesto el 21. No he utilizado el 23, no me ha hecho falta. yo llevo un 52-40 de plato, mucho para un novato pero voy aprendiendo y ya subo muy bien estos tramos cortitos. El desnivel máximo es de un 12%, cosa seria, y la distancia de la subida es de 10 kilómetros más o menos pero en realidad no se para de subir desde que salimos, fijaos en el perfil. La llegar al pantano hemos disfrutado de la belleza del paisaje, de la naturaleza espectacular de Sierra Nevada y he pensado lo afortunados que somos de poder vivir en Granada, en plena naturaleza pero en un área metropolitana de más de 600.000 habitantes, un lujo. Os dejo algunas fotos, perfil, pantano a rebosar, Enrique con nuestras bicis, profundidad de la presa y el verde paisaje de esta primavera florida que estamos teniendo, después de varios años de sequía. Este post quiero dedicárselo, muy especialmente, además de a mi amigo Enrique que en pocas semanas estará dando la guerra que sabemos que puede dar, a Sergi de Aróstegui Bardagí. Mi amigo Sergi, en Barcelona, es un amante del deporte, las bicis y los patines, sobre todo los patines en línea. Hoy me he acordado mucho de él mientras bicilceteaba por Graná. De momento no vamos a bicicletear juntos, es complicado pero como la vida da muchas vueltas, y él sabe más que nadie de eso, seguro que algo raro haremos juntos algún día. Ir a la ópera o bicicletear, como digo yo. Saludos a todos.